Read: La Sabiduria de Abdu'l-Baha 01








LA SABIDURÍA
DE
‘ABDU'L-BAHÁ


Conferencias de París - 1911






LA SABIDURÍA DE
‘ABDU'L-BAHÁ

Conferencias de París - 1911



‘ABDU'L-BAHÁ













EDITORIAL BAHÁ'Í DE ESPAÑA















Título original en inglés:
Paris Talks
Addresses Given by ‘Abdu'l-Bahá in 1911

© Asamblea Espiritual Nacional
de los Bahá'ís de España

Editorial Bahá'í de España
Bonaventura Castellet, 17

08222 TERRASSA (Barcelona)

Portada: Eva Celdrán Esteban

Primera edición en España: 1996

ISBN: 84-89677-01-8
Depósito Legal:

Impreso en los Talleres Gráficos de la M.C.E. Horeb,
E.R. nº 265 S.G. - Polígono Industrial Can Trias,
c/Ramon Llull, s/n - 08232 VILADECAVALLS (Barcelona)

Printed in Spain - Impreso en España







ÍNDICE


Prefacio a la 1ª edición en inglés 9
Introducción 11

PRIMERA PARTE

1.- El deber de mostrar amabilidad y comprensión
a los forasteros y extranjeros 17
2.- El poder y el valor del verdadero pensamiento
dependen de su manifestación en acción 20
3.- Dios es el Gran Médico compasivo y el único
que proporciona verdadera curación 22
4.- La necesidad de unión entre los
pueblos de Oriente y Occidente 25
5.- Dios todo lo comprende; Él no puede
ser comprendido 28
6.- Las lamentables causas de la guerra y el deber
de todos de esforzarnos por la paz 33
7.- El Sol de la Verdad 36
8.- La Luz de la Verdad está brillando sobre
Oriente y Occidente 39
9.- El amor universal 42
10.- El encarcelamiento de ‘Abdu'l-Bahá 47
11.- El mayor don de Dios para el ser humano 49
12.- Las nubes que oscurecen el Sol de la Verdad 52
13.- Los prejuicios religiosos 55
14.- Los beneficios de Dios para el ser humano 60
15.- Belleza y armonía en diversidad 63
16.- El verdadero significado de las profecías
concernientes al advenimiento de Cristo 66
17.- El Espíritu Santo, el poder intermediario entre
Dios y el ser humano 69
18.- Las dos naturalezas del ser humano 72
19.- El progreso material y espiritual 75
20.- La evolución de la materia y el desarrollo del alma 78
21.- Las reuniones espirituales en París 81
22.- Las dos clases de luz 83
23.- El anhelo espiritual en Occidente 85
24.- Conferencia ofrecida en un estudio de París 88
25.- Bahá'u'lláh 91
26.- Las buenas ideas deben transformarse en acción 96
27.- El verdadero significado del bautismo
con agua y fuego 99
28.- Discurso en "La Alianza Espiritualista" 102
29.- La evolución del espíritu 107
30.- Los anhelos y las oraciones de ‘Abdu'l-Bahá 114
31.- Concerniente al cuerpo, al alma y al espíritu 116
32.- Los bahá'ís deben trabajar con todo su
corazón y su alma para lograr una mejor
condición del mundo 120
33.- Referente a la calumnia 123
34.- No pueden existir felicidad y progreso verdaderos
sin espiritualidad 128
35.- Penas y sufrimientos 132
36.- Las virtudes y sentimientos humanos perfectos 136
37.- La cruel indiferencia de la gente hacia los
sufrimientos de las razas extranjeras 139
38.- No debemos desalentarnos por la pequeñez
de nuestro número 142
39.- Palabras pronunciadas por ‘Abdu'l-Bahá en la
iglesia del pastor Wagner (Foyer de L'Ame) 145

SEGUNDA PARTE

40.- Los once principios extraídos de las Enseñanzas
de Bahá'u'lláh, desarrollados por ‘Abdu'l-Bahá
en París 153
41.- Sociedad Teosófica 154
42.- El primer principio: La búsqueda de la verdad 162
43.- El segundo principio: La unidad de la humanidad 166
44.- El tercer principio: El amor y el afecto 169
45.- El cuarto principio: La aceptación de la relación
entre la Religión y la Ciencia 170
46.- El quinto principio: La abolición de los prejuicios 176
47.- El sexto principio: Los medios de subsistencia 181
48.- El séptimo principio: La igualdad de los
seres humanos 185
49.- El octavo principio: La paz universal 187
50.- El noveno principio: La no interferencia de la
religión en la política 189
51.- El décimo principio: La igualdad de los sexos 193
52.- El undécimo principio: El poder del Espíritu Santo 196
53.- Esta grande y gloriosa Causa 200
54.- La última reunión 202

TERCERA PARTE

55.- Disertación de ‘Abdu'l-Bahá en la Casa de
Reunión de la Sociedad de los Amigos, Londres 209
56.- La oración 213
57.- El mal 215
58.- El progreso del alma 216
59.- Las cuatro clases de amor 218
60.- Tabla revelada por ‘Abdu'l-Bahá 221







PREFACIO A LA 1ª EDICIÓN EN INGLÉS

Se ha escrito ya mucho acerca de la visita de ‘Abdu'l-Bahá, ‘Abbás Effendi, a Europa. Durante su estancia en París en el número cuatro de la Avenida Camoëns, cada mañana ofreció breves disertaciones a quienes se congregaban deseosos de escuchar sus Enseñanzas.
Sus oyentes eran de variadas nacionalidades y distintos modos de pensar, instruidos e iletrados, miembros de diferentes sectas religiosas, teósofos y agnósticos, materialistas y espiritualistas, etc.
‘Abdu'l-Bahá hablaba en persa, y éste era traducido al francés. De estas disertaciones, mis dos hijas, una amiga y yo tomamos notas.
Varios amigos nos pidieron que publicáramos esas notas en inglés, pero no nos decidimos. Mas, cuando ‘Abdu'l-Bahá nos lo pidió personalmente, nosotras, por supuesto, estuvimos de acuerdo, a pesar de comprender que nuestra pluma "era demasiado débil para tan elevado mensaje".
Hemos tratado de conservar en nuestra humilde presentación en inglés la cualidad de espontánea simplicidad expresada en el francés por su traductor.

Sara Louisa Blomfield (Sitarih)
Mary Esther Blomfield (Parvine)
Rose Ellinor Cecilia Blomfield (Nuri)
Beatrice Marion Platt (Verdiyeh)

Mont Pèlerin, Vevey
Enero de 1912







INTRODUCCIÓN


"La Fe establecida por Bahá'u'lláh nació en Persia a mediados del siglo XIX y ha fijado su centro espiritual permanente en la Tierra Santa, como resultado de los destierros sucesivos de su Fundador, que culminaron en su exilio a la colonia penal turca de ‘Akká, y su posterior muerte y entierro en sus vecindades..."
"El principio fundamental enunciado por Bahá'u'lláh -en el que creen firmemente los seguidores de su Fe- es que la verdad religiosa no es absoluta sino relativa, que la Revelación Divina es un proceso continuo y progresivo, que todas las grandes religiones del mundo son de origen divino, que sus principios básicos están en completa armonía, que sus objetivos y propósitos son uno y el mismo, que sus enseñanzas no son más que facetas de una sola verdad, que sus funciones son complementarias, que sólo difieren en los aspectos no esenciales de sus doctrinas, y que sus misiones representan etapas sucesivas en la evolución espiritual de la sociedad humana."
La misión de Bahá'u'lláh "es proclamar que las edades de infancia y niñez de la raza humana han pasado, que las convulsiones asociadas con su actual etapa de adolescencia la están preparando, lenta y dolorosamente, para alcanzar la etapa de madurez, y anuncian la aproximación de aquella Edad de Edades, en que las espadas serán forjadas en arados, en que habrá sido establecido el Reino prometido por Jesucristo, y asegurada definitiva y permanentemente la paz del planeta..."
"La Fe Bahá'í mantiene la unidad de Dios, reconoce la unidad de sus Profetas e inculca el principio de la unicidad e integridad de toda la raza humana. Proclama la necesidad e inevitabilidad de la unificación del género humano, afirma que ésta se aproxima gradualmente, y asevera que nada salvo el espíritu transmutador de Dios, que actúa en este día por mediación de su Portavoz escogido, puede llegar a lograrla. Además, impone a sus seguidores el deber primordial de la libre búsqueda de la verdad, condena toda clase de prejuicio y superstición, declara que el propósito de la religión es la promoción de la amistad y la concordia, proclama su armonía esencial con la ciencia, y reconoce que es el agente preponderante para la pacificación y el progreso ordenado de la sociedad humana. Sostiene de forma inequívoca el principio de la igualdad de derechos, oportunidades y privilegios para hombres y mujeres, insiste en la educación obligatoria, elimina extremos de pobreza y riqueza, suprime la institución del sacerdocio, prohíbe la esclavitud, el ascetismo, la mendicidad y el monaquismo, prescribe la monogamia, desaprueba el divorcio, enfatiza la necesidad de obediencia estricta al gobierno del propio país, exalta al grado de adoración cualquier trabajo ejecutado en espíritu de servicio, aboga por la creación o selección de un idioma internacional auxiliar y delinea las trazas de aquellas instituciones que deben establecer y perpetuar la paz universal de la humanidad."
El hijo mayor de Bahá'u'lláh, "‘Abbás Effendi, conocido como ‘Abdu'l-Bahá (el Siervo de Bahá), designado por Él como su sucesor legítimo e intérprete autorizado de sus enseñanzas, Quien desde temprana edad había estado estrechamente vinculado a su Padre, y compartiera su exilio y tribulaciones, permaneció prisionero hasta 1908, año en que, como resultado de la Revolución de los Jóvenes Turcos, fue liberado de su confinamiento. Habiendo establecido su residencia en Haifa, pronto embarcó para su viaje de tres años a Egipto, Europa y Norteamérica, durante el cual expuso ante vastos auditorios las enseñanzas de su Padre y predijo el acaecimiento de aquella catástrofe que pronto había de sobrevenir a la humanidad. Volvió a su hogar en vísperas de la Primera Guerra Mundial... En 1921 falleció y fue enterrado en el mausoleo erigido en el Monte Carmelo..."
Shoghi Effendi












PRIMERA PARTE







1

EL DEBER DE MOSTRAR AMABILIDAD Y COMPRENSIÓN A LOS FORASTEROS
Y EXTRANJEROS

16 y 17 de octubre de 1911


Cuando una persona dirige su rostro a Dios encuentra el sol por doquier. Todos los seres humanos son sus hermanos. No permitáis que los convencionalismos os hagan parecer fríos e indiferentes cuando os encontréis con personas de otros países. No les miréis como si sospecharais que fuesen malvados, ladrones y ruines. Vosotros pensáis que es necesario tener mucho cuidado, para no exponeros al riesgo de conocer, posiblemente, a personas indeseables.
Os pido que no penséis sólo en vosotros. Sed amables con los forasteros, ya sea que provengan de Turquía, Japón, Persia, Rusia, China o de cualquier otro país del mundo.
Ayudadles a que se sientan como en su propia casa; averiguad dónde se hospedan, preguntadles si podéis prestarles algún servicio, y procurad que sus vidas sean un poco más agradables.
De esta manera, aunque algunas veces lo que vosotros sospechabais al principio fuese verdad, procurad ser amables con ellos, pues esta bondad ayudará a que sean mejores.
Después de todo, ¿por qué ha de tratarse a los extranjeros como si fuesen extraños?
Que todos los que os conozcan comprendan que sois bahá'ís, sin que vosotros lo proclaméis.
Poned en práctica la enseñanza de Bahá'u'lláh de ser amables con todas las naciones. No os contentéis con demostrar amistad sólo con palabras; dejad que vuestro corazón se encienda con amorosa bondad hacia todos los que se crucen en vuestro camino.
¡Oh vosotros, los occidentales, sed amables con aquellos orientales que vienen a residir entre vosotros! Olvidad vuestro convencionalismo cuando habléis con ellos; no están acostumbrados a eso. A los orientales ese proceder les resulta frío y poco amistoso. Procurad, en cambio, que vuestro comportamiento sea comprensivo. Demostrad que estáis llenos de amor universal. Cuando os encontréis con un persa, o con cualquier otro extranjero, habladle como a un amigo; si está solo, ayudadle, servidle complacidos; si está triste, consoladle; si es pobre, socorredle; si está oprimido, liberadle; si está en la miseria, confortadle; si así lo hacéis, demostraréis, no sólo con palabras, sino con hechos y con la verdad, que consideráis que todos los seres humanos son vuestros hermanos.
¿Qué provecho existe en estar de acuerdo en que la amistad universal es buena, y en hablar de la solidaridad de la raza humana como un gran ideal?; a menos que estos pensamientos se trasladen al mundo de la acción, serán inútiles.
El mal continúa existiendo en el mundo debido a que las personas tan sólo hablan de sus ideales, pero no hacen lo necesario por llevarlos a la práctica. Si las acciones tomaran el lugar de las palabras, muy pronto la miseria del mundo desaparecería para transformarse en prosperidad.
Una persona que hace mucho bien y no habla de ello, está en el camino de la perfección.
El individuo que ha realizado un bien insignificante, pero lo magnifica con palabras, vale muy poco.
Si yo os amo, no necesito hablaros de mi amor continuamente, pues sin necesidad de palabras lo comprenderéis. Por el contrario, si no os amo, también os daréis cuenta, y no me creeríais aunque os dijese que os amo con un millón de palabras.
Las personas hacen mucha profesión de bondad, con infinidad de hermosas palabras, porque quieren que les consideren mejores que sus congéneres, buscando, de este modo, la fama ante los ojos del mundo. Aquellos que verdaderamente hacen el bien son los que emplean menos palabras con referencia a sus actos.
Los hijos de Dios trabajan sin ostentación, obedeciendo las leyes de Dios.
Es mi esperanza que vosotros siempre tratéis de abolir la tiranía y la opresión; que trabajéis sin cesar hasta que la justicia reine en cada región, que conservéis vuestros corazones puros y vuestras manos limpias de injusticia.
Esto es lo que necesitáis para acercaros a Dios, y es lo que espero de vosotros.







2

EL PODER Y EL VALOR DEL VERDADERO PENSAMIENTO DEPENDEN DE SU
MANIFESTACIÓN EN ACCIÓN

18 de octubre


La realidad del ser humano es su pensamiento, no su cuerpo material. La fuerza del pensamiento y la fuerza animal son compañeras. Aunque el ser humano es parte de la creación animal, posee un poder de pensamiento superior al de todos los demás seres creados.
Si el pensamiento humano aspira constantemente a las cosas celestiales, entonces se santifica; si, por el contrario, este pensamiento no está dirigido hacia lo alto sino concentrado en las cosas de este mundo, se irá haciendo cada vez más material hasta alcanzar un estado apenas mejor que el de un simple animal.
Los pensamientos pueden dividirse en dos clases:

1.- Pensamientos que sólo pertenecen al mundo del pensamiento.
2.- Pensamientos que se expresan en acción.

Algunos hombres y mujeres se vanaglorian de sus pensamientos elevados, pero si estos pensamientos nunca alcanzan el plano de la acción, serán infructuosos: el poder del pensamiento depende de su manifestación en hechos. Sin embargo, en el mundo del progreso y la evolución, el pensamiento filosófico puede traducirse en las acciones de otras personas, aunque los propios filósofos estén incapacitados o carentes de voluntad para manifestar sus grandes ideales en sus propias vidas. A esta clase pertenece la mayor parte de los filósofos, cuyas enseñanzas están por encima de sus hechos. Ésta es la diferencia entre los filósofos que son Maestros Espirituales y aquellos que son simplemente filósofos: el Maestro Espiritual es el primero en seguir sus propias enseñanzas; Él lleva al plano de la acción sus concepciones espirituales y sus ideales. Sus pensamientos divinos son manifestados al mundo. Su pensamiento es Él mismo, y son inseparables. Cuando encontramos a un filósofo enfatizando la importancia y grandeza de la justicia, y alentando a la vez a un monarca codicioso en su opresión y tiranía, inmediatamente nos damos cuenta de que pertenece al primer grupo; pues tiene pensamientos celestiales, pero no practica las correspondientes virtudes celestiales.
Esta situación es imposible con los Filósofos Espirituales, pues Ellos expresan siempre sus elevados y nobles pensamientos en acciones.







3

DIOS ES EL GRAN MÉDICO COMPASIVO
Y EL ÚNICO QUE PROPORCIONA
VERDADERA CURACIÓN

19 de octubre


¡Toda verdadera curación proviene de Dios! Existen dos causas de enfermedad: una es material, la otra espiritual. Si la enfermedad es del cuerpo, es necesario un remedio material; si es del alma, un remedio espiritual.
Si durante la curación, la bendición celestial está con nosotros, entonces sanaremos, pues la medicina no es sino el instrumento externo y aparente por el cual obtenemos la curación celestial. A menos que el espíritu se cure, la curación del cuerpo no será de valor alguno. ¡Todo está en las manos de Dios, y sin Él no tenemos salud!
Han existido muchas personas que han fallecido de la misma enfermedad sobre la que habían realizado estudios específicos. Aristóteles, por ejemplo, que hizo un estudio especial sobre la digestión, falleció de una enfermedad del aparato digestivo. Avicena fue un especialista del corazón, pero falleció de una enfermedad cardíaca. Dios es el gran Médico compasivo, el único que tiene el poder de proporcionar verdadera curación.
Todas las criaturas dependen de Dios, por muy grande que pueda parecer su conocimiento, su poder e independencia. Observad a los poderosos reyes de la tierra; tienen todo el poder del mundo que se puede conceder a una persona y, no obstante, cuando la muerte los llama, tienen que obedecer, como cuando llama a las puertas de los campesinos.
¡Observad también a los animales, cuán impotentes son a pesar de su aparente fuerza! Al elefante, el más grande de los animales, le molesta una mosca, y el león no puede evitar la irritación causada por un gusano. El ser humano mismo, siendo la forma más elevada de los seres creados, necesita muchas cosas para su propia vida; ante todo, necesita aire, y si se le priva de él durante unos pocos minutos, muere. También depende del agua, del alimento, de la vestimenta, del calor y de muchas otras cosas. Sobre él se ciernen muchos peligros y dificultades, a los que no puede hacer frente sólo con su cuerpo físico. Si un individuo observa el mundo que le rodea, se convencerá de que todas las cosas creadas dependen y están sujetas a las leyes de la naturaleza.
Sólo el ser humano, por su poder espiritual, ha podido liberarse y elevarse sobre el mundo material y convertirlo en su siervo.
Sin la ayuda de Dios, el ser humano es como las bestias que perecen, pero Dios le ha dotado con un poder tan maravilloso, que siempre puede mirar hacia arriba y recibir, entre otros dones, la curación de su Divina Generosidad.
Desgraciadamente, la humanidad no agradece este supremo bien, y se duerme en el lecho de la negligencia, mostrándose indiferente ante la gran misericordia que Dios ha mostrado hacia ella, apartando su rostro de la luz, y siguiendo su camino en la oscuridad.
Es mi más ferviente plegaria que vosotros no seáis así, sino que conservéis vuestros rostros constantemente vueltos hacia la luz, para que seáis como antorchas luminosas en los rincones oscuros de la vida.







4

LA NECESIDAD DE UNIÓN ENTRE LOS
PUEBLOS DE ORIENTE Y OCCIDENTE

Viernes, 20 de octubre


Dijo ‘Abdu'l-Bahá:
Tanto en el pasado, como en el presente, el Sol Espiritual de la Verdad ha brillado siempre desde el horizonte de Oriente.
Abraham apareció en Oriente. Fue en Oriente donde surgió Moisés para guiar y enseñar a su pueblo. También en el horizonte de Oriente se manifestó Cristo. Mu¥ammad fue enviado a una nación de Oriente. El Báb nació en Persia, región de Oriente. Bahá'u'lláh vivió y enseñó en Oriente. Todos los grandes Maestros Espirituales aparecieron en el mundo oriental. A pesar de que el Sol de Cristo amaneció en Oriente, Su esplendor irradió hasta Occidente, donde el brillo de Su gloria pudo verse con mayor claridad. La luz divina de Su Enseñanza brilló con mayor fuerza en el mundo occidental, donde se ha extendido más rápidamente que en la tierra de Su nacimiento.
En esta época, Oriente necesita progreso material, y Occidente está falto de un ideal espiritual. Convendría que Occidente buscase la iluminación de Oriente, y que diera a cambio sus conocimientos científicos. Debe hacerse este intercambio de dones.
Oriente y Occidente deben unirse para complementarse uno al otro en lo que les falta. Esta unión traerá consigo la verdadera civilización, en la que lo espiritual se expresa y se lleva a cabo en lo material.
Colaborando el uno con el otro, reinará una gran armonía, todos los pueblos se unirán, se alcanzará un estado de gran perfección, la unión será firme y este mundo se convertirá en un brillante espejo donde se reflejarán los atributos de Dios.
Todos nosotros, tanto de las naciones de Oriente como de las naciones de Occidente, debemos esforzarnos día y noche con alma y corazón para realizar este alto ideal, y establecer la unidad entre todas las naciones de la tierra. Entonces todo corazón será vivificado, los ojos se abrirán, el más maravilloso poder nos será otorgado, y la felicidad de la humanidad estará asegurada.
Debemos orar para que, por la Munificencia de Dios, Persia pueda recibir la civilización material e intelectual de Occidente y que, por la Divina Gracia, pueda retribuir con su luz espiritual. El esfuerzo incondicional y enérgico de los pueblos de occidente y oriente unidos, podrá lograr este resultado, porque la fuerza y la asistencia del Espíritu Santo les ayudará.
Los principios de las Enseñanzas de Bahá'u'lláh deberían estudiarse cuidadosamente, uno por uno, hasta sentirlos y comprenderlos con la mente y el corazón, para que os convirtáis en firmes seguidores de la luz, verdaderamente espirituales, soldados celestiales de Dios, para alcanzar y difundir la verdadera civilización en Persia, en Europa y en el mundo entero.
Éste será el paraíso terrenal anunciado, cuando toda la humanidad se reúna bajo la tienda de la unidad en el Reino de Gloria.







5

DIOS TODO LO COMPRENDE;
ÉL NO PUEDE SER COMPRENDIDO

Viernes por la noche, 20 de octubre


Dijo ‘Abdu'l-Bahá:
Diariamente se celebran numerosas reuniones en París con diferentes propósitos; se discute sobre política, comercio, educación, arte, ciencia y muchos otros temas.
Todas estas reuniones son buenas; pero esta asamblea se ha reunido para volverse a Dios, para aprender cómo trabajar mejor por el bien de la humanidad, para encontrar la manera de abolir los prejuicios, y para sembrar la semilla del amor y la hermandad universal en el corazón de cada persona.
Dios aprueba el motivo de nuestras reuniones y nos da su bendición.
En el Antiguo Testamento leemos que Dios dijo: "Hagamos al ser humano a nuestra propia imagen." En el Evangelio, Cristo dijo: "Yo estoy en el Padre y el Padre está en Mí."1 En el Qur'án, Dios dijo: "El ser humano es mi misterio y Yo soy el suyo." Bahá'u'lláh escribe que Dios dice: "Tu corazón es mi morada; santifícalo para mi descenso. Tu espíritu es el lugar de mi revelación; purifícalo para mi manifestación."
Todas estas palabras sagradas nos demuestran que el ser humano está hecho a imagen de Dios; no obstante, la Esencia de Dios es incomprensible a la mente humana, porque el entendimiento finito no puede aplicarse a este Misterio infinito. Dios lo contiene todo; Él no puede ser contenido. Aquello que contiene es superior a aquello que es contenido. El todo es más grande que sus partes.
Las cosas que un ser humano es capaz de comprender no pueden ser mayores que su capacidad de comprensión, por lo cual es imposible que el corazón humano abarque la naturaleza de la Majestad de Dios. Nuestra imaginación sólo puede visualizar aquello que es capaz de crear.
El poder de comprensión tiene diferentes grados en los diversos reinos de la creación. El reino mineral, el vegetal y el animal son incapaces cada uno de ellos de comprender otra creación fuera de la suya propia. El mineral no puede concebir el poder de crecimiento de la planta. El árbol no puede entender el poder de movimiento del animal, ni tampoco comprender lo que significaría poseer vista, oído o sentido del olfato. Todo esto pertenece a la creación física.
El ser humano también participa de esta creación; pero no es posible para ninguno de los reinos inferiores comprender qué es lo que tiene lugar en la mente humana. El animal no puede imaginar la inteligencia del ser humano; él sólo conoce lo que percibe por sus sentidos animales; no puede imaginar nada en abstracto. Un animal no podría comprender que la Tierra es redonda, que gira alrededor del Sol, o la construcción del telégrafo. Estas cosas sólo son posibles para las personas. El ser humano es la obra más elevada de la creación, la más cercana a Dios de entre todas las criaturas.
Todos los reinos superiores son incomprensibles a los inferiores. ¿Cómo podría ser, entonces, que la criatura, el ser humano, fuera capaz de comprender al omnipotente Creador de todo?
Lo que nosotros imaginamos no es la Realidad de Dios; Él, el Incognoscible, el Impenetrable, está muy por encima de la más elevada concepción humana.
Todas las criaturas que existen dependen de la Munificencia Divina. La Misericordia Divina proporciona la vida misma. Así como la luz del Sol brilla sobre el mundo entero, así también la Misericordia del Dios infinito se difunde sobre todas las criaturas. Así como el sol madura los frutos de la tierra y otorga vida y calor a todos los seres vivos, así también brilla el Sol de la Verdad sobre todas las almas, llenándolas con el fuego del amor y la comprensión de Dios.
La superioridad del ser humano sobre el resto del mundo creado se observa nuevamente en lo siguiente: cada criatura humana tiene un alma, en la cual mora el espíritu divino; las almas de las criaturas inferiores son inferiores en su esencia.
No existe duda entonces, de que entre todos los seres creados, el ser humano es el que más se aproxima a la naturaleza de Dios y, por consiguiente, recibe un mayor don de la Munificencia Divina.
El reino mineral tiene el poder de la existencia. La planta tiene el poder de la existencia y el crecimiento. El animal, además de la existencia y el crecimiento, tiene la capacidad del movimiento y el uso de las facultades de los sentidos. En el reino humano encontramos todos los atributos de los mundos inferiores, con el agregado de muchos otros. Además el ser humano es la suma de toda la creación anterior, pues la contiene en su totalidad.
Al género humano le ha sido concedido el don especial del intelecto, por medio del cual está capacitado para recibir una mayor parte de la Luz Divina. El Ser humano Perfecto es como un espejo bruñido en el cual se refleja el Sol de la Verdad, manifestando los atributos de Dios.
El Señor Jesucristo dijo: "El que Me ha visto a Mí, ha visto al Padre." Dios hecho manifiesto en el ser humano.
El sol no abandona su lugar en los cielos para descender al espejo, por cuanto las acciones de ascender y descender, de venir e ir, no pertenecen al Infinito; son métodos propios de los seres finitos. En la Manifestación de Dios, el espejo perfectamente pulido, aparecen las cualidades de la Deidad en una forma que el ser humano es capaz de comprender.
Esto es tan simple que todos pueden comprenderlo, y aquello que somos capaces de entender, forzosamente tenemos que aceptarlo.
Nuestro Padre no nos hará responsables de rechazar los dogmas que no estamos capacitados para creer o comprender, pues Él es por siempre infinitamente justo con sus hijos.
Este ejemplo, no obstante, es tan lógico, que todas las mentes deseosas de prestarle un poco de consideración pueden comprender fácilmente.
¡Ojalá que cada uno de vosotros se convierta en una lámpara brillante, cuya llama es el Amor de Dios! ¡Que vuestros corazones se enciendan con el esplendor de la unidad! ¡Que vuestros ojos se iluminen con la refulgencia del Sol de la Verdad!
La ciudad de París es muy hermosa; sería imposible encontrar en el mundo actual una ciudad más civilizada y mejor equipada en cuanto a desarrollo material. Pero la luz espiritual no ha brillado sobre ella desde hace mucho tiempo; su progreso espiritual se halla muy por detrás de su civilización material. Se necesita un poder supremo para despertarla a la realidad de la verdad espiritual, para que su alma adormecida reciba el soplo de vida. Debéis uniros todos en esta empresa, y reanimar a sus habitantes con la ayuda de aquella Fuerza Superior.
Cuando la enfermedad es leve un remedio ligero es suficiente para curarla, pero cuando la enfermedad leve se convierte en una terrible epidemia, entonces el Médico Divino deberá emplear un remedio más fuerte. Existen algunos árboles que florecen y fructifican en climas fríos, otros que necesitan de los ardientes rayos del sol para que los frutos alcancen su completa madurez. París es uno de estos árboles que, para su desenvolvimiento espiritual, necesita de los más ardientes rayos del Sol del Divino Poder de Dios.
Yo os pido a todos y a cada uno de vosotros que sigáis la luz de la verdad en las Sagradas Enseñanzas, y Dios os fortalecerá con Su Espíritu Santo, para que podáis superar las dificultades y destruir los prejuicios que son la causa de separación y odio entre la gente. Dejad que vuestros corazones se llenen con el gran amor de Dios; dejad que todos lo sientan; pues todos los seres humanos son siervos de Dios, y todos tienen derecho a participar de la Munificencia Divina.
Demostrad, especialmente, el mayor amor y paciencia, a aquellas mentes materialistas y retrógradas, atrayéndoles dentro de la unidad fraternal con el esplendor de vuestra bondad.
Si sois fieles a vuestra gran labor, siguiendo al Sagrado Sol de la Verdad sin titubeos, entonces el bendito día de la hermandad universal amanecerá sobre esta hermosa ciudad.







6

LAS LAMENTABLES CAUSAS DE LA GUERRA Y EL
DEBER DE TODOS DE ESFORZARNOS POR LA PAZ

21 de octubre


Dijo ‘Abdu'l-Bahá:
Espero que todos vosotros os sintáis felices y bien. Yo no estoy contento, sino muy triste. Las noticias de la batalla de Bengasi atormentan mi corazón. ¡Me asombro del salvajismo humano que aún existe en el mundo! ¿Cómo es posible que las personas combatan de la mañana a la noche, matándose unas a otras, derramando la sangre de sus semejantes? ¿Con qué objeto? ¡Para ganar la posesión de un pedazo de tierra! Hasta los animales, cuando pelean, tienen una razón más inmediata y más razonable para sus ataques. ¡Cuán terrible es que el ser humano, que pertenece al reino más elevado, pueda rebajarse a matar y a causar sufrimiento a sus semejantes, por la posesión de un pedazo de tierra!
¡El ser más elevado de la creación luchando por obtener la materia más baja, la tierra! La tierra no pertenece a un pueblo, sino a todos los pueblos. Esta tierra no es su hogar, sino su tumba. ¡Y es por sus tumbas por lo que se pelean! No existe en este mundo nada más horrible que la tumba, la morada donde se descomponen los cuerpos de los seres humanos.
Por grande que sea el conquistador, por muchos que sean los países que reduzca a su esclavitud, no puede conservar más que una parte insignificante de tierra, ¡su propia tumba! Si fuese necesario adquirir más tierras para el mejoramiento de la condición de sus habitantes, para la expansión de la civilización (para sustituir prácticas crueles por leyes justas), seguramente podría conseguirse, de una forma pacífica, la necesaria extensión de territorio.
¡Pero la guerra se hace para satisfacer la ambición de las personas; por afán de ganancia material para unos pocos, causando una terrible miseria a innumerables hogares, destrozando los corazones de centenares de hombres y mujeres!
¡Cuántas viudas lloran a sus esposos, cuántas historias de salvaje crueldad llegan a nuestros oídos! ¡Cuántos pequeños huérfanos claman por sus padres muertos, cuántas mujeres lloran a sus hijos asesinados!
¡No hay nada tan desgarrador y terrible como un arrebato de salvajismo humano!
Os exhorto a todos para que cada uno de vosotros concentréis vuestros pensamientos y sentimientos en el amor y la unidad. Cuando se os presente un pensamiento de guerra, oponedle uno más fuerte de paz. Un pensamiento de odio debe ser destruido por uno más grande de amor. Los pensamientos de guerra traen consigo la destrucción de toda armonía, bienestar, tranquilidad y felicidad.
Los pensamientos de amor son los forjadores de hermandad, paz, amistad y felicidad.
¡Cuando los soldados del mundo desenvainen sus espadas para matar, que los soldados de Dios unan sus manos! Para que la barbarie de la humanidad desaparezca por la Misericordia de Dios, debéis trabajar con pureza de corazón y sinceridad de alma. ¡Y no penséis que la paz del mundo es un ideal imposible de alcanzar!
Nada es imposible para la Divina Benevolencia de Dios.
Si realmente deseáis amistad con todas las razas de la tierra, vuestro pensamiento, espiritual y positivo, se difundirá; se convertirá en el deseo de otros, fortaleciéndose cada vez más, hasta alcanzar la mente de todos los seres humanos.
¡No desesperéis! Trabajad con tesón. La sinceridad y el amor conquistarán al odio. ¡Cuántos hechos aparentemente imposibles llegarán a suceder en estos días! Constantemente, dirigid vuestros rostros hacia la Luz del Mundo. Mostrad amor hacia todos; "el amor es el hálito del Espíritu Santo en el corazón del Ser Humano." ¡Sed valerosos! Dios nunca abandona a aquellos de sus hijos que luchan, trabajan y oran. Haced que vuestros corazones se llenen con el intenso anhelo de que la tranquilidad y la armonía envuelvan a este mundo en guerra. Así, el éxito coronará vuestros esfuerzos y, con la hermandad universal, llegará el Reino de Dios en paz y buena voluntad.
Hoy, en este salón, hay personas pertenecientes a muchas nacionalidades: francesas, americanas, inglesas, alemanas, italianas, ¡hermanos y hermanas reunidos en amistad y armonía! ¡Que esta congregación sea un presagio de lo que, en verdad, tendrá lugar en el mundo cuando los hijos de Dios comprendan que todos son hojas de un mismo árbol, flores de un mismo jardín, gotas de un mismo océano, e hijos e hijas de un mismo Padre, cuyo nombre es amor!







7

EL SOL DE LA VERDAD

22 de octubre


Dijo ‘Abdu'l-Bahá:
Éste es un hermoso día, el sol brilla radiante sobre la tierra, brindando luz y calor a todas las criaturas. El Sol de la Verdad también está brillando, concediendo luz y calor a las almas de los seres humanos. El sol es el vivificador de los cuerpos físicos de todas las criaturas de la tierra; sin su calor, su crecimiento se vería detenido, su desarrollo se entorpecería, se debilitarían y morirían. Del mismo modo, las almas de los seres humanos necesitan que el Sol de la Verdad derrame sus rayos sobre ellas, para desarrollarlas, educarlas y alentarlas. El sol es para el cuerpo del ser humano lo que el Sol de la Verdad es para su alma.
Un individuo puede haber alcanzado el más alto grado de progreso material, pero si no ha recibido la luz de la verdad, su alma permanecerá atrofiada y hambrienta. Otro individuo puede carecer de dones materiales, puede estar en el escalón más bajo de la sociedad, pero si ha recibido el calor del Sol de la Verdad, su alma se engrandece y su entendimiento espiritual es iluminado.
Un filósofo griego que vivió en los primeros tiempos del cristianismo y que estaba bien empapado de los fundamentos cristianos, aunque no profesaba el cristianismo, escribió lo siguiente: "Es mi creencia que la religión es la base misma de la verdadera civilización." Puesto que, a menos que se eduque el carácter moral de una nación, así como su cerebro y su talento, la civilización no tiene bases seguras.
Al inculcar moralidad, la religión es por tanto la verdadera filosofía, y sobre ella se edifica la única civilización duradera. Como un ejemplo de ello él señala a los cristianos de esa época, cuya moralidad se hallaba en un nivel muy elevado. La creencia de ese filósofo coincide con la verdad, pues la civilización cristiana fue la mejor y la más culta del mundo. La enseñanza cristiana fue iluminada por el Divino Sol de la Verdad, por lo que sus discípulos aprendieron a amar a todos los seres humanos como a sus hermanos, a no temer a nada, ¡ni siquiera a la muerte! A amar al prójimo como a sí mismos, y a olvidar sus propios intereses egoístas por el bien de la humanidad. El gran propósito de la religión de Cristo fue el de atraer los corazones humanos más cerca de la resplandeciente Verdad de Dios.
Si los discípulos de Cristo hubiesen continuado cumpliendo estos principios con inquebrantable fidelidad, no hubiese sido necesario renovar el Mensaje Cristiano, ni hubiese habido necesidad de volver a despertar a Su pueblo, por cuanto una civilización grande y gloriosa regiría actualmente en el mundo, y el Reino del Cielo habría descendido sobre la tierra.
Pero en lugar de esto, ¿qué ha sucedido? Los seres humanos dejaron de seguir los preceptos divinamente inspirados de su Maestro, y el invierno cayó sobre los corazones de la humanidad. Porque así como el cuerpo del ser humano depende para su vida de los rayos del sol, así también las virtudes celestiales no pueden crecer en el alma sin los rayos del Sol de la Verdad.
Dios no deja a sus hijos sin consuelo; por el contrario, cuando la oscuridad del invierno los envuelve, Él les envía nuevamente sus Mensajeros, los Profetas, con una renovación de la bendita primavera. El Sol de la Verdad aparece una vez más en el horizonte del mundo, brillando ante los ojos de aquellos que duermen, despertándoles para que puedan contemplar la gloria de una nueva aurora. Entonces, el árbol de la humanidad vuelve a florecer, produciendo los frutos de rectitud para la curación de las naciones. Porque el ser humano ha sellado sus oídos a la Voz de la Verdad y cerrado sus ojos a la Sagrada Luz, olvidándose de la Ley de Dios; por ello, las tinieblas de la guerra y el tumulto, la intranquilidad y la miseria, han desolado la tierra. Yo os suplico que procuréis traer a todos los hijos de Dios bajo los rayos del Sol de la Verdad, para que la oscuridad pueda disiparse con los penetrantes rayos de su gloria, y que el rigor y el frío del invierno se derritan con el misericordioso calor de su radiante luz.







8

LA LUZ DE LA VERDAD ESTÁ BRILLANDO
SOBRE ORIENTE Y OCCIDENTE

Lunes, 23 de octubre


Cuando una persona encuentra la alegría de vivir en algún lugar, vuelve al mismo sitio en busca de más alegría. Cuando alguien descubre oro en una mina, regresa a la misma mina para extraer más oro.
Ello muestra la fuerza interior y el instinto natural que Dios ha otorgado al ser humano, y el poder de la energía vital que es innato en él.
Occidente siempre ha recibido iluminación espiritual de Oriente. El Canto del Reino se ha escuchado primeramente en Oriente, pero ha sido en Occidente donde ha resonado con mayor intensidad en los oídos de los que escuchan.
El Señor Jesucristo surgió como una brillante Estrella en el firmamento de Oriente, pero la luz de su enseñanza resplandeció con mayor perfección en Occidente, donde su influencia se ha arraigado con mayor firmeza, y su Causa se ha difundido en mayor grado que en la tierra de su nacimiento.
El eco de la melodía del Cántico de Cristo se ha difundido por todas las naciones del mundo occidental y ha penetrado en los corazones de sus pueblos.
Los pueblos de Occidente son firmes, las bases sobre las cuales se asientan son de roca; son constantes y no olvidan fácilmente.
Occidente es como una planta fuerte y vigorosa; cuando la lluvia cae suavemente para proporcionarle su alimento y el sol brilla sobre ella, entonces florece a su debido tiempo y proporciona magníficos frutos. Hace mucho tiempo que el Sol de la Verdad reflejado por el Señor Jesucristo derramó su esplendor sobre Occidente, pero el Rostro de Dios ha sido velado con el pecado y el olvido del ser humano. ¡Mas ahora, nuevamente, alabado sea Dios, el Espíritu Santo ha hablado una vez más al mundo! La constelación de amor, sabiduría y poder está brillando de nuevo desde el Horizonte Divino, para dar alegría a todos aquellos que dirijan sus rostros hacia la Luz de Dios. Bahá'u'lláh ha rasgado el velo del prejuicio y la superstición que estaba ahogando las almas de toda la humanidad. Roguemos a Dios que el hálito del Espíritu Santo les confiera esperanzas y les reconforte, despertándoles el deseo de cumplir la Voluntad de Dios. Que cada corazón y cada alma se vivifiquen para que todos los seres humanos se regocijen de un nuevo nacimiento.
¡Entonces la humanidad vestirá una nueva vestimenta en el esplendor del amor de Dios, y será el amanecer de una nueva creación! Entonces la misericordia del más Misericordioso será derramada sobre toda la humanidad, y los seres humanos surgirán a una nueva vida.
Mi más fervoroso deseo es que todos vosotros luchéis y trabajéis por este glorioso fin; que seáis fieles y devotos trabajadores en la edificación de esta nueva civilización espiritual. ¡Los elegidos de Dios, llevando a cabo Su supremo diseño con decidida y alegre obediencia! ¡En verdad, el éxito está al alcance de la mano, pues el Estandarte de la Divinidad ha sido enarbolado en lo alto, y el Sol de la Rectitud de Dios ha aparecido sobre el horizonte, a la vista de toda la humanidad!







9

EL AMOR UNIVERSAL

24 de octubre


Un hindú le dijo a ‘Abdu'l-Bahá:

— Mi misión en la vida es dar a conocer al mundo el mensaje de Krisna, en la medida en que me sea posible.

‘Abdu'l-Bahá le contestó:

— El mensaje de Krisna es un mensaje de amor. Todos los Profetas de Dios han traído un mensaje de amor. Ninguno ha concebido que la guerra y el odio son buenos. Todos están de acuerdo en decir que el amor y la bondad son lo mejor.
El amor manifiesta su realidad con hechos, no sólo con palabras; éstas, por sí solas, no tienen efecto. Para que el amor pueda manifestar su poder debe existir un objeto, un instrumento, un motivo.
Existen muchos modos de expresar el principio del amor; existe el amor por la familia, por la patria, por la raza; hay entusiasmo político; existe también el amor de la sociedad por el servicio. Todas éstas son maneras y medios de expresar el poder del amor. Sin esos medios, el amor permanecería oculto, sin ser oído ni percibido, absolutamente inexpresado, sin posibilidad de manifestarse. El agua muestra su poder de diferentes modos, satisfaciendo la sed, favoreciendo el desarrollo de la semilla, etc. El carbón expresa uno de sus principios en la luz a gas, y uno de los poderes de la electricidad se pone de manifiesto en la luz eléctrica. Si no existieran ni el gas ni la electricidad, las noches del mundo serían profundas tinieblas. Es necesario, por tanto, tener un instrumento, un motivo para la manifestación del amor, un objeto, un modo de expresión.
Debemos encontrar el modo de difundir el amor entre los hijos de la humanidad.
¡El amor es ilimitado, sin fronteras, infinito! Las cosas materiales son limitadas, circunscritas, finitas. Nunca podréis expresar adecuadamente el amor infinito con medios finitos.
El amor perfecto requiere un instrumento desprovisto de egoísmo, absolutamente libre de cualquier clase de restricciones. El amor a la familia es limitado; el vínculo de sangre no es el lazo más fuerte. Con frecuencia, miembros de una misma familia están en desacuerdo, e incluso llegan a odiarse unos a otros.
El amor patriótico es finito; el amor al propio país que despierta el odio hacia los demás, no puede ser un amor perfecto. E incluso los mismos compatriotas no están libres de disputas entre ellos.
El amor por la raza es limitado; en éste se muestra una cierta unión, pero no es suficiente. ¡El amor debe estar libre de fronteras!
El amor por nuestra propia raza puede significar el odio a las demás y, con frecuencia, individuos de la misma raza se tienen aversión.
El amor político también está muy ligado con el odio de un partido hacia otro; este amor es muy limitado e incierto.
El amor por el servicio al interés común es igualmente fluctuante; con frecuencia surge la competencia que conduce a los celos y, con el tiempo, la envidia reemplaza al amor.
Hace unos años, Turquía e Italia mantenían un entendimiento político amistoso; en la actualidad están en guerra.
Todos estos vínculos de amor son imperfectos. Es evidente que estos limitados vínculos materiales son insuficientes para expresar adecuadamente el amor universal.
El gran amor desinteresado por la humanidad no está limitado por ninguna de estas imperfecciones, de estos lazos semiegoístas; éste es el único amor perfecto, posible para toda la humanidad, y que sólo puede alcanzarse por el poder del Espíritu Divino. Ningún poder de este mundo puede lograr el amor universal.
¡Unámonos todos en este divino poder del amor! Esforcémonos por crecer bajo la luz del Sol de la Verdad, y, al reflejar este amor luminoso sobre todos los seres humanos, que lleguen a unirse sus corazones de un modo tal, que les permita morar por siempre en el resplandor de este amor sin límites.
Recordad estas palabras que os dirijo durante mi breve estancia con vosotros, aquí en París. Os exhorto fervientemente: ¡no dejéis que vuestros corazones se esclavicen con las cosas materiales de este mundo; os encomiendo a no descansar complacidos en el lecho de la negligencia, cautivos de la materia; levantaos y libraos de sus cadenas!
La creación animal es cautiva de la materia; Dios ha conferido libertad al ser humano. El animal no puede escapar a la ley de la naturaleza, mientras que el ser humano puede controlarla, pues él, conteniendo en sí a la naturaleza, puede elevarse sobre ella.
El poder del Espíritu Santo, iluminando la inteligencia del individuo, ha hecho posible que éste descubra los medios de doblegar a su arbitrio una gran cantidad de leyes naturales. Vuela por los aires, flota sobre el mar, y hasta se desplaza bajo las aguas.
Todo ello prueba cómo la inteligencia humana ha sido capacitada para librarle de las limitaciones de la naturaleza, y para resolver muchos de sus misterios. El ser humano, hasta cierto punto, ha roto las cadenas de la materia.
El Espíritu Santo le otorgará al individuo mayores poderes que éstos, si tan sólo se esfuerza por alcanzar las cosas del espíritu y se empeña en armonizar su corazón con el amor infinito y divino.
Cuando améis a algún miembro de vuestra familia o a un compatriota, ¡que este amor sea como un rayo del Amor Infinito! ¡Que sea en Dios y por Dios! Dondequiera que encontréis los atributos de Dios, amad a esa persona, ya sea de vuestra familia o de otra. Derramad la luz del amor sin límites sobre todas las personas que os encontréis, ya sean de vuestra patria, de vuestra raza, de vuestro partido político o de cualquier otra nación, color o tendencia política. El cielo os ayudará mientras trabajéis en reunir a los dispersos pueblos del mundo bajo la sombra de la todopoderosa tienda de la unidad.
Seréis los siervos de Dios que moran cerca de Él, sus ayudantes divinos en el servicio, atendiendo a toda la humanidad. ¡Toda la humanidad! ¡Cada ser humano! ¡Nunca olvidéis esto!
No digáis, es un italiano, un francés, un americano, o un inglés; sólo recordad que es un hijo de Dios, un siervo del Altísimo, ¡un ser humano! ¡Todos son seres humanos! ¡Olvidad las nacionalidades; todos son iguales a los ojos de Dios!
No os acordéis de vuestras limitaciones; la ayuda de Dios os alcanzará. Olvidaos de vosotros mismos. ¡La ayuda de Dios con seguridad llegará!
Cuando acudáis a la Misericordia de Dios, que os está aguardando, vuestra fuerza será multiplicada.
Observadme a mí; soy tan débil y, sin embargo, he recibido la fuerza para venir a vosotros; ¡un pobre siervo de Dios a quien se le ha permitido traeros este mensaje! No permaneceré mucho tiempo con vosotros. Uno nunca debe considerar su propia debilidad; es la fuerza del Sagrado Espíritu del Amor la que proporciona el poder de enseñar. El recuerdo de nuestra propia debilidad sólo podrá traernos desesperación. Debemos mirar más allá de los pensamientos terrenales, librarnos de todas las ideas materialistas, y buscar las cosas del espíritu; fijemos nuestros ojos en la eterna y bondadosa Misericordia del Todopoderoso, Quien llenará nuestras almas con la alegría del servicio gozoso a su mandamiento: "Amaos los unos a los otros".







10

EL ENCARCELAMIENTO DE ‘ABDU'L-BAHÁ

Miércoles, 29 de octubre


Siento mucho haberos hecho esperar esta mañana, pero ¡tengo tanto que hacer en tan poco tiempo por la Causa del amor de Dios!
No creo que os moleste el haber tenido que esperar un poco para verme. Yo he esperado años y años en prisión para poder ahora venir a veros.
Sobre todo, ¡alabado sea Dios!, nuestros corazones siempre laten al unísono y, con un único propósito, son atraídos hacia el amor de Dios. Nuestros deseos, nuestros corazones y nuestros espíritus, ¿no están todos unidos en un solo lazo, por la Munificencia del Reino? Nuestras oraciones, ¿no son acaso para que se reúnan todos los seres humanos en perfecta armonía? Por consiguiente, ¿no estamos siempre juntos?
Ayer por la tarde, cuando regresé de la casa del señor Dreyfus, me sentía muy cansado, sin embargo, no dormí; yacía despierto, pensando.
Me dije: ¡Oh Dios, aquí estoy en París! ¿Qué es París y quién soy yo? Jamás había soñado que de la oscuridad de mi prisión podría llegar alguna vez hasta vosotros; aun cuando leyeron mi sentencia, no podía creerla.
Me habían dicho que ‘Abdu'l-Æamíd había ordenado mi encarcelamiento perpetuo, y entonces me dije: "Eso es imposible. No voy a ser siempre un prisionero. Si ‘Abdu'l-Æamíd fuese inmortal, tal sentencia posiblemente podría llevarse a cabo. Pero tengo la certeza de que algún día seré libre. Mi cuerpo puede estar cautivo durante algún tiempo, pero ‘Abdu'l-Æamíd no tiene poder sobre mi espíritu, que siempre debe permanecer libre, y que ningún ser humano puede encarcelar."
Liberado de mi prisión por el Poder de Dios, me he reunido aquí con los amigos de Dios, y Le estoy muy agradecido.
Difundamos la Causa de Dios, por la cual he sufrido persecución.
¡Qué privilegio tan grande es el poder reunirnos aquí en libertad! ¡Qué felicidad para nosotros que Dios haya decidido que trabajemos juntos por el advenimiento de su Reino!
¿Os sentís contentos de recibir a este huésped, liberado de su prisión para traeros este glorioso Mensaje? ¡Él, quien nunca pudo creer que esta reunión fuese posible! Ahora, por la Gracia de Dios y su maravilloso Poder, yo, que fui condenado a prisión perpetua en una lejana ciudad de Oriente, estoy aquí, en París, hablando con vosotros!
De hoy en adelante debemos estar siempre juntos de corazón, alma y espíritu, trabajando con ahínco hasta que todos los seres humanos se reúnan bajo la Tienda del Reino, cantando alabanzas de paz.







11

EL MAYOR DON DE DIOS PARA EL SER HUMANO

Jueves, 26 de octubre


El mayor don de Dios para el ser humano es el intelecto o entendimiento.
El entendimiento es el poder por el cual el ser humano adquiere su conocimiento de los diferentes reinos de la creación, y de los distintos grados de la existencia, así como también de lo que es invisible.
Al poseer este don, él es en sí mismo la suma de las creaciones anteriores, está capacitado para ponerse en contacto con esos otros reinos; y por intermedio de este don frecuentemente puede alcanzar la visión profética, a través de su conocimiento científico.
El intelecto es, en verdad, el don más preciado que la Munificencia Divina ha concedido al género humano. Entre todos los seres creados, sólo el ser humano posee este maravilloso poder.
Toda la creación que precede al ser humano, está sometida a las severas leyes de la naturaleza. El gran sol, la multitud de estrellas, los océanos y mares, las montañas, los ríos, los árboles, todos los animales, grandes o pequeños, ninguno puede huir de la obediencia a las leyes de la naturaleza.
La criatura humana es la única que tiene libertad, y por su entendimiento o intelecto, ha sido capaz de dominar y adaptar varias de estas leyes naturales a sus propias necesidades. Por el poder de su intelecto, ha descubierto los medios con los que, no sólo atraviesa grandes continentes en trenes expresos y cruza vastos océanos en barcos, sino que, como los peces, viaja bajo el agua en submarinos e, imitando a los pájaros, vuela por el aire en aviones.
El ser humano ha logrado emplear la electricidad de diferentes maneras: para iluminar, como fuerza motriz, para enviar mensajes de uno a otro extremo de la tierra y, por medio de la electricidad, también puede escuchar una voz a muchos kilómetros de distancia.
Por este don del entendimiento o intelecto también ha sido capaz de emplear los rayos del sol para fotografiar a las personas y las cosas, e incluso captar la forma de los distantes cuerpos celestes.
Vemos que han sido diferentes los modos que ha empleado para doblegar a su voluntad a la naturaleza.
Cuán triste es ver cómo la humanidad ha empleado tan preciado don de Dios para forjar instrumentos de guerra, para violar uno de los Mandamientos de Dios -"No matarás"- y desafiar la súplica de Cristo de "Amaos los unos a los otros".
Dios otorgó este poder al género humano para que lo empleara en el mejoramiento de la civilización, en el beneficio de la humanidad, para acrecentar el amor, la concordia y la paz. Pero prefiere emplear este don para destruir en lugar de construir, para la injusticia y la opresión, para el odio, la discordia y la devastación; para la destrucción de sus semejantes, a quienes Cristo le ordenó que debería amar como a sí mismo.
Yo espero que vosotros emplearéis vuestro entendimiento para promover la unidad y tranquilidad de la humanidad, para proporcionar ilustración y civilización al pueblo, para generar amor a vuestro alrededor, y para hacer posible la paz universal.
Estudiad las ciencias, adquirid cada vez más conocimiento. ¡Ciertamente debemos aprender hasta el fin de la vida! Emplead vuestro conocimiento siempre en beneficio de los demás; de tal modo que la guerra sea borrada de la superficie de esta hermosa tierra, y sea erigido un glorioso edificio de paz y concordia. Esforzaos para que vuestros elevados ideales se lleven a cabo en el Reino de Dios en la tierra, así como se realizarán en el Cielo.







12

LAS NUBES QUE OSCURECEN EL
SOL DE LA VERDAD

Av. de Camoëns, 4
Viernes por la mañana, 27 de octubre


El día es hermoso, el aire puro, el sol brilla, ni la niebla ni las nubes oscurecen su esplendor.
Estos rayos brillantes penetran en todas partes de la ciudad; ojalá el Sol de la Verdad ilumine así las mentes de los seres humanos.
Cristo dijo: "Verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del Cielo."1 Bahá'u'lláh dijo: "Cuando Cristo vino la primera vez vino sobre las nubes."2 Cristo dijo que había venido del Cielo -que había venido de Dios-, aunque nació de María, su Madre. Pero cuando declaró que había venido del Cielo, se comprende claramente que no quiso decir del firmamento azul, sino que hablaba del Cielo del Reino de Dios, y que de ese Cielo descendió sobre las nubes. Así como las nubes son obstáculos para el brillo del sol, las nubes del mundo del género humano ocultaron a los ojos de los seres humanos el esplendor de la divinidad de Cristo.
Las gentes dijeron: "Él es de Nazaret, nacido de María, le conocemos y conocemos a sus familiares. ¿Qué puede querer? ¿Qué va diciendo? ¿Que vino de Dios?"
El cuerpo de Cristo nació de María, de Nazaret, pero el Espíritu era de Dios. Las capacidades de su cuerpo humano eran limitadas, pero la fuerza de su espíritu era vasta, infinita, inmensurable.
Las gentes preguntaron: "¿Por qué dice que viene de Dios?" Si ellos hubiesen comprendido la realidad de Cristo, hubiesen sabido que Su cuerpo humano era una nube que escondía Su divinidad. El mundo sólo vio Su forma humana, por lo que se maravillaba acerca de cómo había podido "descender del Cielo."
Bahá'u'lláh dijo: "Así como las nubes ocultan al sol y al cielo de nuestra vista, así la humanidad de Cristo ocultó a los seres humanos Su verdadero carácter divino."
Espero que dirijáis vuestros ojos libres de nubes hacia el Sol de la Verdad, sin tomar en consideración las cosas terrenales, no sea que vuestros corazones sean atraídos por los vanos y efímeros placeres de este mundo; dejad que este Sol os fortalezca, y así las nubes de los prejuicios no podrán ocultar su luz a vuestros ojos. Entonces, el Sol aparecerá despejado ante vosotros.
Respirad el aire de pureza. Que todos y cada uno de vosotros participéis de las Divinas Munificencias del Reino del Cielo. Que el mundo no sea un obstáculo que oculte la verdad a vuestros ojos, como el cuerpo humano de Cristo ocultó Su divinidad a los ojos de la gente de Su tiempo. Que podáis recibir la clara visión del Espíritu Santo, para que vuestros corazones puedan ser iluminados y seáis capaces de reconocer el Sol de la Verdad brillando a través de todas las nubes materiales, y su esplendor inundando el universo.
No permitáis que lo que pertenece al cuerpo oculte la luz celestial del espíritu, para que, por la Divina Munificencia, podáis entrar con los hijos de Dios en Su Reino Eterno.
Ésta es mi oración por todos vosotros.







13

LOS PREJUICIOS RELIGIOSOS

27 de octubre


La base de la enseñanza de Bahá'u'lláh es la Unidad de la Humanidad, y su mayor deseo fue que el amor y la buena voluntad habitaran en el corazón de los seres humanos.
Así como Él exhortó al mundo para terminar con las luchas y discordias, así deseo yo explicaros la razón principal de la perturbación entre las naciones. La principal causa es la desfiguración de la religión por parte de sus líderes y maestros. Ellos enseñan a sus seguidores a creer que su propio modelo de religión es el único que agrada a Dios, y que los adeptos de cualquier otra creencia están condenados por el Amantísimo Padre y privados de su Gracia y Misericordia. De ahí que surjan entre los pueblos la censura, el desprecio, las disputas y el odio. Si estos prejuicios religiosos pudieran eliminarse completamente, las naciones disfrutarían muy pronto de paz y concordia.
En una ocasión estuve en Tiberiades, donde los judíos tienen un templo. Me alojaba en una casa justamente frente al templo, y allí vi y oí a un rabino dirigiéndose a su congregación de judíos, en estos términos:
"¡Oh judíos, sois en verdad el pueblo de Dios! Todas las demás razas y religiones pertenecen al demonio. Dios os ha creado descendientes de Abraham y ha derramado sus bendiciones sobre vosotros. Dios os envió a Moisés, a Jacob y José, y a muchos otros grandes profetas. Todos los profetas, absolutamente todos, fueron de vuestra raza.
Fue por vosotros por quienes Dios doblegó el poder del faraón e hizo que el Mar Rojo se secara; os envió el maná del cielo para vuestro sustento, y extrajo agua de la roca para apagar vuestra sed. ¡Sois, sin duda, el pueblo escogido de Dios; estáis por encima de todas las razas de la tierra! Por tanto, todas las demás razas son aborrecidas por Dios, y están condenadas por Él. En verdad, vosotros gobernaréis y subyugaréis al mundo, y todos los seres humanos se convertirán en vuestros esclavos.
No os profanéis a vosotros mismos asociándoos con gente que no sea de vuestra propia religión; no hagáis amistad con tales personas."

Cuando el rabino finalizó su elocuente discurso, sus oyentes se sintieron colmados de alegría y satisfacción. ¡Es imposible describiros su felicidad!
¡Ay! Los descarriados como éstos son la causa de la división y el odio sobre la tierra. En la actualidad, existen millones de personas que todavía adoran ídolos, y las grandes religiones del mundo están en guerra entre ellas. Durante mil trescientos años los cristianos y musulmanes han estado en pugna, cuando con un mínimo esfuerzo podrían haber superado sus diferencias y disputas, y la paz y la armonía reinarían entre ellos, y el mundo estaría tranquilo.
En el Qur'án leemos que Mu¥ammad habló a sus discípulos diciendo:
"¿Por qué no creéis en Cristo, y en el Evangelio? ¿Por qué no aceptáis a Moisés y a los Profetas, ya que, con toda seguridad, la Biblia es el Libro de Dios? En verdad, Moisés fue un Profeta sublime, y Jesús estaba colmado con el Espíritu Santo. Vino al mundo por medio del Poder de Dios, nació del Espíritu Santo y de la Santa Virgen María. María, su madre, era una santa del Cielo. Pasaba los días en el templo orando, y recibía el sustento de lo alto. Su padre, Zacarías, fue hacia ella preguntándole de dónde recibía el alimento, y María le respondió: 'De lo alto.' Ciertamente, Dios exaltó a María por encima de todas las demás mujeres".

Esto es lo que Mu¥ammad enseñó a su pueblo referente a Jesús y Moisés, reprochándoles su falta de fe en esos grandes Maestros, y enseñándoles lecciones de verdad y de tolerancia. Mu¥ammad fue enviado por Dios para desempeñar su misión en un pueblo tan salvaje y carente de civilización como las bestias. Estaban completamente faltos de entendimiento, y no poseían sentimientos de amor, comprensión o piedad. Las mujeres se hallaban degradadas y eran tan despreciadas que un hombre podía enterrar viva a su propia hija, y tener tantas esposas esclavas como deseara.
Entre este pueblo semisalvaje, fue enviado Mu¥ammad con su Mensaje divino. Él enseñó a este pueblo que la adoración de ídolos era una práctica errónea y que debían reverenciar a Cristo, a Moisés y a los Profetas. Bajo su influencia se convirtió en un pueblo más ilustrado y civilizado, elevándose del estado de degradación en que Él lo había encontrado. ¿No fue ésta una buena obra, merecedora de toda alabanza, respeto y amor?
¡Observad el Evangelio del Señor Jesucristo, y descubriréis cuán glorioso es! No obstante, aún hoy, muchas personas fracasan en comprender su belleza sin igual, y malinterpretan sus palabras de sabiduría.
¡Cristo prohibió la guerra! Cuando el discípulo Pedro, queriendo defender a su Señor, cortó la oreja de uno de los siervos del Sumo Sacerdote, Cristo le dijo: "Envaina tu espada".1 Sin embargo, a pesar de este mandamiento directo del Señor que ellos profesan servir, aún disputan, hacen la guerra, y se matan uno a otro, y parece que Sus consejos y enseñanzas han sido olvidados.
Por tanto, no debéis atribuir a los Maestros y Profetas las perversas acciones de sus seguidores. Si los sacerdotes, los maestros y la gente conducen su vida por senderos contrarios a la religión que profesan, ¿es ello, acaso, por culpa de Cristo o de los demás Maestros?
Al pueblo del Islam se le enseñó a comprender cómo Jesús vino de Dios y nació del Espíritu, y que debía ser glorificado por todo el mundo. Moisés fue un Profeta de Dios, y reveló, en su día y para el pueblo al que había sido enviado, el Libro de Dios.
Mu¥ammad reconoció la sublime grandeza de Cristo, y la grandiosidad de Moisés y los profetas. Si el mundo entero tan sólo reconociera la grandeza de Mu¥ammad y la de todos los Maestros que han descendido del Cielo, los enfrentamientos y la discordia desaparecerían muy pronto de la faz de la tierra, y el Reino de Dios sería establecido entre los seres humanos.
En el pueblo del Islam, quien glorifica a Cristo no se siente humillado por hacerlo.
Cristo fue el Profeta de los cristianos, Moisés el de los judíos. ¿Por qué los seguidores de cada profeta no reconocen y honran también a los demás profetas? Si todos ellos tan sólo pudiesen aprender la lección de mutua tolerancia, entendimiento y amor fraternal, la unidad del mundo pronto sería un hecho consumado.
Bahá'u'lláh pasó su vida enseñando esta lección de Amor y Unidad. Hagamos a un lado todo prejuicio e intolerancia, y esforcémonos con alma y corazón por lograr entendimiento y unidad entre cristianos y musulmanes.







14

LOS BENEFICIOS DE DIOS PARA EL SER HUMANO

Av. de Camoëns 4
27 de octubre


Dios es el único que ordena todas las cosas y es Todopoderoso. ¿Por qué, entonces, envía pruebas a sus siervos?
Las pruebas para el ser humano son de dos clases:

a) Las consecuencias de sus propias acciones. Si el ser humano come demasiado, estropea su digestión; si ingiere veneno, enferma o muere. Si una persona juega, pierde su dinero; si bebe mucho, pierde su ecuanimidad. Todos estos sufrimientos son causados por el individuo mismo, por lo que resulta claro, entonces, que ciertas penas son el resultado de nuestras propias acciones.
b) Existen otros sufrimientos que son los que sobrevienen a los Fieles de Dios. ¡Considerad las grandes tribulaciones que soportaron Cristo y sus apóstoles!

Aquellos que más sufren alcanzan mayor perfección.
Aquellos que manifiestan el deseo de sufrir por Cristo deben probar su sinceridad; quienes proclaman su anhelo por hacer grandes sacrificios, sólo pueden probarlo con sus acciones. Job probó la fidelidad de su amor a Dios siendo fiel durante su gran adversidad, así como en la prosperidad de su vida. Los apóstoles de Cristo, que soportaron estoicamente todas las pruebas y sufrimientos, ¿no probaron, acaso, con ello, su fidelidad? ¿No fue su abnegación su mejor prueba?
Estos sufrimientos ya han terminado.
Caifás vivió una vida de comodidad y felicidad, mientras la vida de Pedro estuvo llena de aflicción y de pruebas. ¿Cuál de estos dos es más envidiable? Con seguridad escogeríamos el estado actual de Pedro, pues él posee vida inmortal, en tanto que Caifás ha logrado vergüenza eterna. Las pruebas de Pedro confirmaron su fidelidad. Las pruebas son favores de Dios, por lo que debemos estarle agradecidos. Las penas y las desgracias no nos vienen por casualidad; la Misericordia Divina nos las envía para nuestro perfeccionamiento.
Mientras una persona sea feliz, puede olvidar a su Dios; pero cuando le sobrevienen las penas y el dolor lo abruma, entonces recuerda a su Padre que está en el Cielo, Quien puede librarlo de su pesadumbre.
Las personas que no sufren no alcanzan la perfección. La planta más podada por los jardineros es la que, al llegar el verano, tendrá los capullos más bellos y los frutos más abundantes.
Los labradores aran la tierra con sus arados, y de esa tierra se obtiene la más rica y abundante cosecha. Cuanto más castigado sea un individuo, mayor será la cosecha de virtudes espirituales que manifestará. Un soldado no puede ser buen general hasta que no haya estado en el frente de la batalla más encarnizada y haya recibido las heridas más profundas.
La oración de los profetas de Dios siempre ha sido, y aún es: "¡Oh Dios! ¡Anhelo ofrecer mi vida en el sendero que conduce hacia Ti! ¡Deseo derramar mi sangre por Ti, y realizar el supremo sacrificio!"







15

BELLEZA Y ARMONÍA EN DIVERSIDAD

28 de octubre


El Creador de todo es el Dios Único.
De este mismo Dios surgió a la existencia toda la creación, y Él es la única meta que toda la naturaleza anhela. Este concepto está representado en las palabras de Cristo, cuando dijo: "Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin." El ser humano es la suma de la Creación, y el Ser humano Perfecto es la expresión del pensamiento consumado del Creador -la Palabra de Dios.
Considerad el mundo de las cosas creadas, cuánta variedad y diversidad de especies, aun cuando todas tienen un mismo origen. Todas las diferencias que se observan son de forma exterior y de color. Esta diversidad es evidente a través de toda la naturaleza.
Contemplad un hermoso jardín lleno de flores, arbustos y árboles. Cada flor tiene un encanto diferente, una belleza peculiar, su propio y delicioso perfume, y un hermoso color. Los árboles, también, cuán variados son de tamaño, de vegetación, de follaje, y ¡cuán diferentes los frutos que producen! Sin embargo, todas estas flores, arbustos y árboles nacen de la misma tierra, el mismo sol brilla sobre ellos y las mismas nubes les brindan su lluvia.
Lo mismo sucede con la humanidad. Está compuesta de muchas razas, y sus pueblos son de diferente color -blanco, negro, amarillo, moreno y rojo- pero todos ellos provienen del mismo Dios, y todos son siervos de Él. Lamentablemente, esta diversidad entre los hijos de los seres humanos no tiene el mismo efecto que tiene en la creación vegetal, donde se evidencia un espíritu de mayor armonía. Entre los seres humanos existe animosidad, que es la causa de la guerra y el odio entre las diferentes naciones del mundo.
Diferencias que sólo son de sangre también causan la destrucción y la matanza de unos y otros. ¡Qué desgracia que esto aún tenga que ser así! Observemos más bien la belleza en la diversidad, la belleza de la armonía, y aprendamos la lección que nos ofrece la creación vegetal. Si contemplaseis un jardín en el cual todas las plantas fueran de la misma forma, del mismo color y perfume, no os resultaría hermoso en absoluto, sino, por el contrario, monótono y aburrido. El jardín que más agrada a la vista y alegra al corazón es aquel en el que crecen, una al lado de otra, flores de diferente matiz, forma y perfume, siendo este vivo contraste de color el que lo hace atractivo y hermoso. Lo mismo sucede con los árboles. Un huerto lleno de árboles frutales es una delicia; igualmente lo es una plantación de diferentes especies de arbustos. Su encanto reside precisamente en la diversidad y la variedad; cada flor, cada árbol, cada fruto, además de ser hermoso en sí mismo, pone de manifiesto, por contraste, las cualidades de los demás, y muestra la especial belleza de cada uno y de todos ellos.
¡Así debería ser entre los hijos de los seres humanos! La diversidad en la familia humana debería ser causa de amor y armonía, como lo es en la música donde diferentes notas se funden logrando un acorde perfecto. Si os encontrarais con personas de diferente color y raza que vosotros, no desconfiéis de ellas y no os encerréis en vuestro caparazón de convencionalismo sino, por el contrario, estad alegres y mostradles bondad. Pensad que son como rosas de diferentes colores, creciendo en el hermoso jardín de la humanidad, y regocijaos de hallaros entre ellas.
De igual modo, cuando os encontréis con personas cuyas opiniones difieren de las vuestras, no les volváis la cara. Todas están buscando la verdad, y existen muchos caminos que conducen a ella. La verdad tiene muchos aspectos, pero siempre es una.
No permitáis que la diferencia de opinión, o la diversidad de pensamiento os distancien de vuestros semejantes, o que sea causa de discordia, de odio y rivalidad en vuestro corazón.
Por el contrario, indagad diligentemente la verdad y haced de todos los seres humanos vuestros amigos.
Todo edificio se construye con muchas piedras diferentes; sin embargo, cada una depende de la otra en un grado tal que si alguna se desplazara, todo el edificio sufriría; y si alguna fuese defectuosa, la estructura sería imperfecta.
Bahá'u'lláh ha trazado el círculo de la unidad; ha hecho un diseño para la unidad de todos los pueblos, y para que todos se reúnan bajo la sombra de la unidad universal. Ésta es la obra de la Munificencia Divina, y todos debemos esforzarnos con alma y corazón hasta que la realidad de la unidad se consiga entre nosotros, y de acuerdo a lo que trabajemos, se nos proporcionarán las fuerzas. Olvidaos de vosotros mismos y perseverad únicamente en ser obedientes y sumisos a la Voluntad de Dios. Sólo de este modo podremos convertirnos en ciudadanos del Reino de Dios, y alcanzar la vida eterna.







16

EL VERDADERO SIGNIFICADO DE LAS PROFECÍAS CONCERNIENTES AL ADVENIMIENTO DE CRISTO

30 de octubre


En la Biblia existen profecías sobre la venida de Cristo. Los judíos todavía esperan la venida del Mesías, y suplican a Dios día y noche que apresure Su advenimiento.
Cuando Cristo vino, ellos lo denunciaron y lo mataron, diciendo: "Éste no es Aquel que esperábamos. Cuando venga el Mesías, ciertas señales y maravillas atestiguarán que Él es verdaderamente el Cristo. Conocemos las señales y las condiciones, y no han aparecido aún. El Mesías saldrá de una ciudad desconocida. Se sentará sobre el trono de David y, ¡prestad atención!, ¡vendrá con una espada de acero, y reinará con un cetro de hierro! ¡Él cumplirá la Ley de los Profetas, conquistará Oriente y Occidente, y glorificará a Su pueblo escogido, los judíos. Traerá un reino de paz, durante el cual hasta los animales cesarán su enemistad con el ser humano. Pues ¡he aquí!, el lobo y el cordero beberán de la misma fuente, y el león y el ciervo descansarán en el mismo prado, la serpiente y el ratón compartirán la misma guarida, y todas las criaturas de Dios descansarán."
De acuerdo con los judíos, Jesús, el Cristo, no cumplió ninguna de estas condiciones, ya que ellos tenían sus ojos cerrados y no podían ver.
Él provenía de Nazaret, un lugar que no era desconocido. No llevaba espada en su mano, ni siquiera un bastón. No ocupó el trono de David, pues era un hombre pobre. Reformó la Ley de Moisés, y quebrantó el sábado como día de descanso. No conquistó Oriente ni Occidente, y estaba sujeto a la ley romana. No exaltó a los judíos, sino que predicó la igualdad y la hermandad, e increpó a los escribas y fariseos. No trajo consigo un reinado de paz, pues durante su vida la injusticia y la crueldad alcanzaron un grado tal que Él mismo sucumbió víctima de ellas, y murió vergonzosamente en la cruz.
Así hablaban y pensaban los judíos porque no comprendieron las Escrituras ni las gloriosas verdades que ellas contenían. Conocían la letra de memoria, pero del Espíritu de vida allí encerrado, no comprendían ni una palabra.
Escuchad, yo os mostraré su significado. A pesar de que Cristo vino de Nazaret, que era un lugar conocido, también vino del Cielo. Su cuerpo nació de María, pero su Espíritu vino del Cielo. La espada que portaba era la espada de Su lengua, con la que separó el bien del mal, lo verdadero de lo falso, los fieles de los infieles, y la luz de la oscuridad. ¡Su Palabra era, sin duda, una afilada espada! El Trono que ocupó es el Trono Eterno, desde el cual Cristo reinará eternamente; un trono celestial, no terrenal, pues las cosas de la tierra pasan, mientras que las del cielo son eternas. Él interpretó y completó la Ley de Moisés y cumplió la Ley de los Profetas. Su palabra conquistó Oriente y Occidente. Su Reino es eterno. Él exaltó a aquellos judíos que Le reconocieron. Éstos fueron hombres y mujeres de humilde cuna, pero su asociación con Él les hizo grandes y ganaron dignidad imperecedera. Los animales que habrían de vivir los unos con los otros representaban las diferentes sectas y razas que, después de haber estado en guerra, deberían vivir en adelante unidas por el amor y la caridad, bebiendo juntas el Agua de Vida de Cristo, la Fuente Eterna.
De este modo, todas las profecías espirituales concernientes al advenimiento de Cristo fueron cumplidas, pero los judíos cerraron sus ojos para no ver, y sus oídos para no oír, y la Divina Realidad de Cristo pasó junto a ellos, sin ser oído, ni amado, ni reconocido.
Es muy fácil leer las Sagradas Escrituras, pero sólo con un corazón limpio y con una mente pura puede uno comprender su verdadero significado. Pidamos ayuda a Dios para que nos permita entender los Libros Sagrados. Oremos para tener ojos que vean, oídos que oigan, y corazones que anhelen la paz.
La eterna Misericordia de Dios es inmensurable. Él siempre ha escogido a ciertas almas, sobre las que ha derramado la Divina Munificencia de Su Corazón, cuyas mentes Él ha iluminado con la luz celestial, a quienes ha revelado los sagrados misterios, y ante cuyos ojos ha mantenido limpio el Espejo de la Verdad. Éstos son los discípulos de Dios, y Su bondad no tiene límites. Vosotros, siervos del Altísimo, podéis ser también Sus discípulos. Los tesoros de Dios son inagotables.
El Espíritu que emana de las Sagradas Escrituras es el alimento para todos los hambrientos. Dios, que ha conferido Su revelación a Sus Profetas, seguramente proveerá de Su abundancia el pan de cada día a todos aquellos que lo pidan con fe.







17

EL ESPÍRITU SANTO, EL PODER INTERMEDIARIO ENTRE DIOS Y EL SER HUMANO

Av. de Camoëns 4
31 de octubre


La Realidad Divina es inimaginable, ilimitada, eterna, inmortal e invisible.
El mundo de la creación está sujeto a las leyes naturales, finitas y mortales.
De la Realidad Infinita no puede decirse que asciende o desciende. Está más allá del entendimiento del ser humano, y no puede describirse en términos aplicables a la esfera fenoménica del mundo creado.
El ser humano, por tanto, se encuentra en extrema necesidad del único Poder por el cual es capaz de recibir ayuda de la Realidad Divina, siendo tal Poder el único capaz de ponerlo en contacto con la Fuente de toda vida.
Se necesita un intermediario para poner en contacto dos extremos. Riqueza y pobreza, abundancia y necesidad; sin un poder intermediario, no podría existir relación alguna entre esos pares de opuestos.
Por ello podemos decir que debe haber un Mediador entre Dios y el ser humano, y ése no es otro que el Espíritu Santo, el cual pone en contacto a la creación terrenal con el "Inimaginable", la Realidad Divina.
La Realidad Divina puede ser comparada con el sol y el Espíritu Santo con los rayos del sol. Así como los rayos del sol traen la luz y el calor del sol a la tierra, dando vida a todos los seres creados, las "Manifestaciones" traen el poder del Espíritu Santo del Sol de la Realidad Divina para dar luz y vida a las almas de los seres humanos.
Observad: necesariamente ha de existir un intermediario entre el sol y la tierra; el sol no desciende a la tierra, ni la tierra asciende al sol. Este contacto se realiza por medio de los rayos del sol, que son los que confieren luz y calor.
El Espíritu Santo es la luz del Sol de la Verdad que trae, por su infinito poder, vida e iluminación a toda la humanidad, inundando todas las almas con el Resplandor Divino, llevando las bendiciones de la Misericordia de Dios al mundo entero. La tierra, sin la mediación del calor y la luz de los rayos del sol, no recibiría ningún beneficio del sol.
De igual modo, el Espíritu Santo es la causa misma de la vida humana; sin el Espíritu Santo el ser humano no tendría intelecto y estaría incapacitado para adquirir conocimiento científico, por el que ha logrado su gran influencia sobre el resto de la creación. La iluminación del Espíritu Santo confiere al género humano el poder del pensamiento, y le capacita para descubrir el modo de doblegar a su voluntad las leyes de la naturaleza.
El Espíritu Santo es el que, a través de la mediación de los Profetas de Dios, nos enseña las virtudes espirituales y nos capacita para alcanzar la Vida Eterna.
Todas estas bendiciones le son otorgadas al ser humano por el Espíritu Santo; por lo que podemos entender que el Espíritu Santo es el intermediario entre el Creador y su creación. La luz y el calor del sol hacen que la tierra sea fértil, y crean vida en todo lo que crece; y el Espíritu Santo vivifica las almas de los seres humanos.
Los dos grandes apóstoles, San Pedro y San Juan el Evangelista, eran simples y humildes trabajadores, que bregaban por su sustento diario. Por el Poder del Espíritu Santo, sus almas fueron iluminadas, y ellos recibieron las bendiciones eternas del Señor Jesucristo.







18

LAS DOS NATURALEZAS DEL SER HUMANO

1º de noviembre


¡Hoy, en París, es un día de regocijo! Se celebra la festividad de "Todos los Santos". ¿Por qué creéis que esas personas fueron llamadas "Santos"? La palabra tiene un significado muy real. Un santo es el que lleva una vida de pureza, alguien que se ha liberado de todas las debilidades e imperfecciones humanas.
En el ser humano existen dos naturalezas; su naturaleza superior o espiritual, y su naturaleza inferior o material. Con una se acerca a Dios, con la otra vive sólo para el mundo. Los signos de estas dos naturalezas se hallan presentes en cada persona. En su aspecto material, expresa falsedad, crueldad e injusticia; todas éstas son el producto de su naturaleza inferior. Los atributos de su naturaleza divina se manifiestan en amor, misericordia, bondad, verdad y justicia; todas y cada una de ellas son la expresión de su naturaleza superior. Todos los buenos hábitos, todas las cualidades nobles, pertenecen a la naturaleza espiritual del ser humano, mientras que todas sus imperfecciones y acciones pecaminosas nacen de su naturaleza material. Si la naturaleza divina de la persona domina a su naturaleza humana, entonces tenemos a un santo.
El ser humano tiene el poder de realizar buenas y malas acciones; si predomina su poder para lo bueno y vence sus inclinaciones para hacer el mal, entonces, en verdad, puede llamarse santo. Pero si, por el contrario, desprecia las cosas de Dios y permite que sus pasiones perversas le dominen, no será mejor que un simple animal.
Los santos son personas que se han librado del mundo de la materia y han vencido al pecado. Viven en el mundo, pero no pertenecen a él; sus pensamientos están continuamente en el mundo del espíritu. Sus vidas transcurren en santidad, y sus acciones expresan amor, justicia y piedad. Están iluminados desde lo alto; son como lámparas brillantes y luminosas en los lugares oscuros de la tierra. Éstos son los santos de Dios. Los apóstoles, que fueron los discípulos de Jesucristo, eran como los demás seres humanos; ellos, como sus compañeros, se sentían atraídos por las cosas del mundo, y cada uno pensaba sólo en su provecho personal. Conocían muy poco acerca de la justicia; tampoco se encontraban entre ellos las perfecciones divinas. Pero cuando siguieron a Cristo y creyeron en Él, su ignorancia se convirtió en entendimiento, la crueldad se trocó en justicia, la falsedad en verdad, la oscuridad en luz. Habían sido mundanos, se volvieron espirituales y divinos. Habían sido hijos de las tinieblas, y se convirtieron en hijos de Dios: ¡llegaron a ser santos! Esforzaos, pues, por seguir sus pasos, dejando atrás todas las cosas terrenales, y tratad de alcanzar el Reino Espiritual.
Rogad a Dios que os fortalezca en la virtud divina, para que seáis como ángeles en el mundo, y faros de luz para revelar los misterios del Reino a quienes poseen un corazón comprensivo.
Dios envió a sus Profetas al mundo para enseñar e iluminar al ser humano, para explicarle el misterio del Poder del Espíritu Santo, para permitirle reflejar la luz, y para que a su vez, sea la fuente de guía de otros. Los Libros Celestiales, la Biblia, el Qur'án, y otras Escrituras Sagradas, han sido otorgados por Dios como guías en los senderos de la divina virtud, del amor, la justicia y la paz.
Por tanto, os digo que debéis esforzaros por seguir los consejos de estos Libros Sagrados, y ordenar vuestras vidas para que, siguiendo los ejemplos expuestos ante vosotros, podáis convertiros en los Santos del Altísimo.
1 Cf. Jn 14:11.
1 Cf. Mt 3:13.
2 Cf. Jn 3:13.
1 Cf. Jn 18:11.
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La Sabiduría de ‘Abdu'l-Bahá



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LA SABIDURÍA DE ‘ABDU'L-BAHÁ

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